miércoles, 21 de julio de 2010

SOY PIRATA (I): ¡QUE BUENO QUE  NO LA VI EN EL CINE!
De Furia de Titanes a El Paseo de Perseo, la Loca y el Escorpión Gigante

La verdad es que, animado por lo sencillo que estaba todo, en apariencia, me animé a pre-recomendar -neologismo- esta peli a cuanto mortal pude. Me dije, claro: si tienes una perita en dulce para adaptar (la original de 1981) es imposible meter la pata.

Y es que Furia de Titanes (1981), fue una de esas películas que se te quedan en la lista de las favoritas por muchísimas razones. Sí, yo sé que las animaciones de Harryhausen han envejecido, y que no hay cómo competir con los modernos decorados de pantalla verde y CGI. Pero la verdad, no eran necesarios para una historia compleja y bien contada, como aquella de mi niñez.
Lógicamente, esa era una historia con cojeras también, y con imprecisiones a la hora de citar la mitología, aunque de cuando en cuando buscaban como arreglarla. Sin embargo, los personajes tenían espíritu, y dentro de la inocencia propia de una película de principios de los 80, incluso se permitían jugar un poquito con nuestra imaginación púber.
En resumen: si tienes buenas escenas de acción, una buena historia, y un guión entretenido, ¿qué puedes perder copiando? No es la primera vez, y muchas veces evita chascos memorables...
... como esta alucinada versión de "Furia..."

Alucinada porque supongo que es la palabra más precisa para describir que es lo que pasa con la mitología griega cuando la metes en una coctelera junto con la historia de 1981, y la mezclas con otras películas de Harryhausen, y le agregas a los Caballeros del Zodíaco.
Hay poco que decir, es verdad, pero sea dicho: la película es mala, tan mala como la segunda de Transformers, y eso es decir ya bastante. Tan mala, que del heróico Perseo de los mitos griegos, y del cumplidor de la original "Furia..." queda apenas la versión con esteroides de Percy Jackson -me pregunto si será coincidencia que tengan el mismo villano- que además se la pasa jugando al trágico-pobre-semidiós-que-quiere-demostrar-su-humanidad.
Y si esto ya resulta verdaderamente lamentable, se me hace doblemente terrible observar el aire a cualquier-película-de-marines que desprende este artefacto, en el que aparecen despropósitos tales como un asceta hindú, con todo y moños, en medio de la vociferante multitud de Argos; o genios del Desierto combatiendo escorpiones gigantes.
Genios por cierto, tan originales, que se parecen a los guardaespaldas del General Grievous en Star Wars: Episodio III.
Si la primera resulta ser, para muchos, un clásico de la infancia, o la primera adolescencia, algo que uno esperaba ver -y sigue viendo- cada vez que se puede, este fallido remake -duro, frío, carente de atractivo o conexión sentimental con el espectador- resulta ser una película más en un año de películas de más, donde todo el mundo recordará a la fabulosa mitología del héroe que en medio de las dificultades busca un camino para él y los suyos dibujada magistralmente...
... en Toy Story 3.

Clash of the Titans / 2010
Dirige: Louis Leterrier
Warner Brothers Movies

miércoles, 19 de mayo de 2010


IRONMAN 2: La disfrutarás más si te informas
Si lees cómics, la verdad, ya la hiciste con ésta.
Y es que hay tantos guiños a las historias de Marvel, a las grandes historias de Stan Lee, Romita Sr., Jack Kirby.....
Porque si no lo supiste antes de ver la película, la existencia de S.H.I.E.L.D, y la aparición de Nick Fury no tendrán sentido. A menos que hayas visto el huevo de pascua de la 1.
Si. En estas películas es bueno quedarse hasta después de los créditos. Como esta madrugada, cuando al final de Ironman 2, 7 personas no dejamos la sala, esperando hasta el final mismo de la proyección para ver...
lo que deben ir a ver al cine.
Cine también es esta complicidad. Es el background necesario para disfrutar algunas cosas. Hace pocos días, conversando sobre esta película con una querida amiga -antes de verla- me dijo que sentía que no tenía mucho sentido. Y en verdad hay mucha vorágine en ella.
Me dijo que había visto un Stark egocéntrico y mimado, que solo buscaba su satisfacción. Una mirada así es posible. Incluso me puso por delante algunas manipulaciones científicas que se hacen durante la película (no esperen spoilers, no me gustan). Que eran demasiado, y que la película era tonta.
Y me queda responder que en parte tiene razón.
Pero la verdad es que aunque ésta película no me parece tonta, si lo fuera la vería igual. Porque también es un poco el espíritu de los cómics. Compartir las imposibilidades, las faltas de lógica, porque dentro de la historia, de su particular fantasía, ni son imposibles, o mucho menos ilógicas.
Si bien los cómics se han oscurecido y hecho más densos y complicados en los últimos años, siguen siendo, básicamente, historias de héroes.
Con o sin capa, con o sin poderes, salvadores del mundo o vecinos de la cuadra. Y aún emocionan a muchas personas, en todas partes, no tanto por las oscuridades y complicaciones, sino por cómo éstas afectan a lo que ya se sabe de ellos. A las cosas verdaderamente simples.
Me parece que Ironman es un cóctel visual adolescente, en parte. Y también que muy apretadamente nos cuenta la historia de Tony, alcohólico, depresivo, abrumado por la responsabilidad que ha puesto sobre sus hombros, y como siempre, por las consecuencias de sus actos.
Porque si bien Stark puede volar, lo hace porque su mente y su ingenio se lo permiten. Es junto a Batman, un héroe ficcional que resume de alguna manera lo que todos hemos querido, o queremos: sobreponernos, ir más allá, forzar nuestras posibilidades al límite.
Y un poco ególatras, desenfadados y putillos. Como dicen por ahí, eso también es la vida, ¿no?

Ironman 2, 2010, Paramount Pictures
Dirige: Jon Favreau

lunes, 29 de marzo de 2010

TRILOGÍA MILLENNIUM 1: PORQUE SI EXISTEN HOMBRES QUE ODIAN A LAS MUJERES, OTROS AMAMOS A LISBETH SALANDER
Sip, los que ven la imagen, y han sabido algo de esta avalancha cultural llamada "Millennium" podrán comprender por que este aficionado ama a Lisbeth Salander.
No creo que las chicas lleguen a enamorarse de Mickael Blomqvist. Aunque de gustos se ha escrito con diverso éxito a lo largo del tiempo. Salander, en cambio, echa de los poros una extraña mezcla de perfume fino y trago barato que a algunos nos puede sacar de casillas.
Ver cine -lo he aprendido con los años, viendo películas, y leyendo sobre ellas- no puede ser una disciplina ascéptica. 
Si, disciplina. 
Porque ver cine, disfrutarlo, sentarse por un buen par de horas y meterse en un mundo completamente distinto al de uno es un momento de estudio y evaluación. Uno se involucra con lo que ve y oye, se identifica con alguno de los personajes, se duele y sorprende con lo que pasa a su alrededor.
Se entusiasma. Se compromete.
El cine tiene esa capacidad en la gente que lo ama. Aunque a veces no nos caiga bien una u otra peli por esto o por lo otro.

Pero bueno: hace un buen tiempo que una pela de este género no me hacia saltar en el asiento. Generalmente me hacen cabecear un poco. Pero esta no me dejó siquiera voltear la cabeza para otro lado. Y es precisamente porque me compromete, porque me deja meterme en su mundo.
Me digo hace un ratito que si el "Código Da Vinci" hubiera sido mejor novela -que no es tan mala, digamos- y hubieran tenido una mejor transición de libro a film... pues hubiera sido tan divertida como la primera de "Millennium", que hace una media hora terminé de ver.

Porque "Los hombres que no amaban a las mujeres" es una película sencilla de ver. No porque sea una malteada de fresa a la americana. Esta bien hecha, sin pretensiones rimbombantes en lo visual, una fotografía atractiva y suficiente, que lo mete a uno en la idea de una serie, que de hecho debo terminar de ver pronto.
Sin haber logrado leer los libros -aún- tenía una idea de qué esperar por comentarios y análisis de otros. Una historia aparentemente típica: la del periodista / investigador / policía bueno / agente del FBI, que debe investigar un oscuro acontecimiento del pasado / sospecha de conspiración / momento histórico poco claro / asesinato de presidente; y en el camino resulta teniendo un/a escuder@ / ignorada mano amiga / regalo del cielo, que le facilitará ciertas cosas. Y pare de contar características que sería spoiler.

¿Qué hace interesante esta nueva aventura sueca? La riqueza de los personajes, especialmente Lisbeth Salander. El periodista resulta casi tópico en algunos casos, aunque suficiente para sus fines. Pero Salander.... en algunos casos supones, casi sientes lo que hará, y sigue sorprendiéndote la forma, incluso el resultado.
Quiero ver más de la hacker favorita de todo el mundo, porque resulta un personaje atractivo y novedoso: muy de frontera, llena de oscuridades que la hacen deliciosa, y de relieves insospechados. Todo para ser controvertida, y muchas razones para ser la nueva estampita de bolsillo de medio mundo. No se reconoce a la guapa Noomi Rapace bajo la piel de Salander: ergo, un caracterización lograda.
Véanla en sueco, vale la pena escuchar ciertas cosas en su idioma original. Consíganse un buen balde de pop corn, que son dos horas y media. Garantizo que van a disfrutarla, lejos de los fuegos de artificio de un Hollywood cada vez más preocupado por el último avance tecnológico, olvidándose del buen cine.

Män som hatar kvinnor, 2009, Nordisk Film
Dirige: Niels Arden Oplev





Nota: He corregido algunas erratas desde la mañana. Digamos que escribí un poco atropelladamente. Prometo un poco más de calma en adelante.

viernes, 8 de enero de 2010


THE MAN FROM EARTH: ¡Cómo detestamos lo maravilloso!
Siempre me he preguntado, desde el tiempo más tierno de mi infancia, que hacer frente a lo inexplicable.
Cuando era niño, me preguntaba que sería poder volar, encontrarme con un marciano, presenciar los hechos de la historia en una especie de gran cine cósmico del que me hablaba mi papá, sólo asequible desde la superficie de la luna.
Creía que lo increíble lo era no por imposible, si no por difícil de creer. Que era una buena idea, después de todo, tener límites que romper. No barreras elásticas: muros de cristal que hacer trizas.
Solo hay que pensar en algo. Yo tengo 34 años. Cuanto tenía 10 era increíble  tener en mi mano un teléfono inalámbrico que me permitiera recibir correos electrónicos, mirar vídeos y escuchar mi radio favorita mientras caminaba.
Eso es parte de mi vida diaria hoy; increíble hace 25 años, natural ahora mismo.
Es un paralelo complejo éste que ensayo, para aclarar mis puntos de vista sobre una película que me ha dejado MUY sorprendido.
Y lo hace porque me pone en el límite donde muchas veces me encontré: ¿Cuál es la tolerancia del ser humano hacia lo increíble? ¿Existe?
El hombre de la Tierra es un filme muy sencillo. Nada de efectos especiales, tan sólo una locación, once actores en toda la película, apenas un poco de música incidental, y una trama verdaderamente cautivante por la controversia implícita: ¿estamos dispuestos a la posibilidad de un hombre no inmortal, pero sí extremadamente longevo, detenido en un momento e impulsado a través de los siglos, junto con la evolución?
Me trae un poco a la mente a Highlander, otra película que explora la posibilidad de la prolongación de la vida. Pero nuestro hombre, Jhon Oldman, camina solo por el mundo, tal vez único en su tipo hasta donde sabe, observador de grandes momentos de la historia, siempre al margen.
Casi siempre. Y ese es un spoiler importante en ésta historia.
Luego de verla, bastante sobresaltado por las buenas actuaciones, quedé preso de una pregunta sustancial: los humanos estamos dispuestos a ser estimulados hacia lo sobrenatural, buscamos los límites de la resistencia, intentamos penetrar más allá del velo de la muerte, pero: puestos ante la evidencia de una auténtica singularidad ¿somos capaces como especie de reconocerla, de admitirla posible?
Los cristianos, católicos en particular, vivimos una vida estimulada por los actos milagrosos de un hombre. Concedemos la inaudita capacidad de curar enfermos, resucitar muertos, caminar sobre las aguas, y así. Pero no podríamos soportar, evidentemente, que eso sucediera en nuestro tiempo. Esta bien en el pasado, donde no necesitamos probar nada, si no tener actos de fe. Pero el ahora es distinto. Debemos medir, disecar, explicar.
Sin eso, las cosas no existen.
En esta película veremos un ejercicio de buen cine, pero también de humanidad, pues ¿qué resulta más evidentemente humano que la duda ante lo inexplicable, el recelo ante lo inasible, el terror a las posibilidades ocultas de la realidad?


The man from Earth, 2007, Falling Sky Entertainment
Dirige: Richard Schenkman


domingo, 12 de abril de 2009


WATCHMEN: Porque los héroes no son como los imaginamos

Sí, éste es un blog de cine. Y sí, escribo también en uno de cómics. Así que era una consecuencia lógica hablar sobre ésta desde la perspectiva de quien devoró los doce ejemplares de la novela gráfica, y fue a ver la cinta con toda la crítica en contra

Hace mucho tiempo leo cómics. En realidad casi toda mi vida. Desde los tapas duras de Tom y Jerry y El Pájaro Loco que mis papás pusieron en mis manos, pasando por las Tony, D’Artagnan, Skorpio y Corto Maltés de mi “época formativa”, hasta mis primeros roces con DC y Marvel de manos de mis amigos. Ahora puedo llamarme un buen lector de cómics.

Sin complicaciones ni Crisis Infinitas ni cosas así. Sólo lector.

Y disfrutador.

Cuando tropecé la primera vez con Watchmen, la idea de Watchmen, la historia de Watchmen, asumo que no estaba completamente listo para ella. Era necesario ennegrecer mi concepción del cómic para comprender que no todo el que lleva traje y pistolas es el villano, aunque no pueda parecer otra cosa.

Pasaron suficientes años y cosas para asumir finalmente lo necesario. Como cuando lees El Principito a los seis, y lo disfrutas recién a los veinte.

He leído de gente en estas semanas luego del estreno, que se rasga las ropas: los que dicen: “Watchmen me cambió la vida. Esto es un ultraje”, “Zach Snyder no la hizo”, “Bodrio” y asi. Los puristas siempre hemos sido complicados, pero nunca más que cuando se meten con nosotros y nuestros mitos. Ahí trazamos una línea

Y es una que debe ser cruzada. Y lo ha sido, aunque no se trata de una obra maestra ni una pieza invaluable de la cinematografía. Es una cinta de entretenimiento basada en un cómic de vanguardia. Y así debería quedarse.

Porque algunos hubiéramos preferido al gran calamar gigante, aunque otros lo llamaron ridículo. Se sustentaba en una línea argumental eliminada de la peli, central en el cómic: de hecho, es la causa misma de la muerte del Comediante.

Y si, hubiera sido bonito ver la historia de piratas, pero: ¿de veras podríamos procesar las dos historias juntas en dos horas y cuarenta? Yo leí el cómic muy rápidamente en seis o siete. Saquen sus cuentas.

Y hubiera podido leerlo sin piratas, ni balsa de muertos, ni venganza frustrada. Porque cada quien saca sus conclusiones sobre que es necesario para leer un libro, un cómic, o una película, que también se leen.

Así que afirmo: la cinta me entretuvo muchísimo: es una decente traducción. Me dejó un delicioso sabor erótico la escena de sexo dentro de Archie,  por la música. Le guiñó el ojo al historiador que llevo dentro con los créditos iniciales. Me perforó el cerebro con la cara y la voz de Rorschach, monótonas, necesariamente monótonas. La escena del “American Dream”** fue exquisita para mí: exhibición de personalidad pura.

Y si, tiene fallas que no me terminan de convencer, como la muerte del equipo de Veidt/Ozymandias, lamentablemente desperdiciada; también era innecesaria la carnicería de su intento de asesinato, que no tenía tantas víctimas; y la nariz de Nixon, ¡Por Dios, ni en Futurama lo dejan tan mal!

Pero hay que verla en cuanto se pueda, sentados en la casa, o en el cineclub donde en poco la volverán a pasar. Porque cuenta una historia interesante bastante bien, y despierta curiosidades que se resuelven sólo volviendo a los hechos. Y a las páginas del cómic, donde está muy bien, y sigue estándolo.

**

Búho Nocturno: ¿Qué fue del sueño Americano?

Comediante: Se hizo realidad ¡Lo estás viendo!

lunes, 23 de marzo de 2009


LA BODA DE RACHEL: Viaje al infierno… y un retorno

(Hace mucho que no escribo, porque no tuve tiempo de ver cine en serio. He logrado encontrar cierto equilibrio ahora, y me he tomado un poco de aquel para ver ciertas cosas. Así que seré más constante en lo próximo)

Trabajo hace dos años en el mundo del vídeo social. Un amigo, al que malagradezco definitivamente, me llevó a una que ni fue entrevista ni atemorizante.

Desde ese día hasta hoy, con cansancios y dolores de cabeza, enojones y ganas de tirar la toalla, pero sobre todo muy divertido, he visto bien de cerca a la gente en sus momentos más sensibles. Digo, la gente se casa aún por amor, aunque parezca increíble en este tiempo tan desazonado; la gente aún cree un poquito en la felicidad de sus hijos cuando se engañan a sí mismos con payasos y dalinas, que en verdad lo sorprenden a uno y lo hacen reír.

Y así otras cosas.

Es importante mi corto, pero delicioso background para ver esta película con otra óptica. Y es que a mi juicio, es un vídeo de boda un tanto más íntimo que los que he grabado en este tiempo.

Todo gira en torno a la boda de
Rachel, hermana mayor de la conflictiva Kym. La primera escena lo deja clarito: ella sale de permiso únicamente por la boda, porque está en rehabilitación desde hace nueve meses.

Kym –extraña pero deliciosa Anne Hataway- se ve envuelta en la espiral de los últimos días antes del matrimonio. En medio de esta atmósfera de vestidos, peinados y músicos ensayando en cada lugar de la casa –de hecho, buena parte de la película tiene música en directo- nos enteramos de los entuertos de la familia Buchman, típica no de los USA de este tiempo, sino de cualquier lugar: partida en dos, con padres re-casados, intercultural, interracial y disfuncional.

El tono de documental casual y la cámara en mano invasiva e incómoda, crean una realidad en la que Kym se vuelve la llave equivocada, mientras se esfuerza honestamente por encajar de nuevo en una familia que la apartó por completo de todo. El filme es una lucha constante de la protagonista por regresar a casa, no en lo físico: quiere ser otra vez una pieza de ella.

La boda, ya lo dije, es el centro vital de la historia. Se inicia con ella y con ella termina, luego de la fiesta, un extraño collage de culturas y música HERMOSA. Toda la cinta es, para mí, como un gran ensayo de lo que se escucha en la celebración: al principio, mientras créditos de arranque, un desafinado ensayo de la marcha nupcial de Wagner; al final, un trío delicioso del que necesito el titulo con urgencia.

Para mí, camarógrafo de bodas, la película es iluminadora. Más que rituales y formas, me recuerda que ante todo registro momentos preciosos para muchas personas, personas reales que se gritan y pelean, que tienen miles de problemas, y están al borde de la histeria minutos antes de que todo suceda, que en medio de esta vida paralela de algunos meses siguen viviendo las suyas, o tienen alguien que les recuerda que más allá de las preocupaciones momentáneas, está la realidad.

Que es la que al final, se queda con uno.

domingo, 30 de noviembre de 2008

CEGUERA: Cuando una película no termina de funcionar a causa del público

Hace algún tiempo –años ya- presencié un espectáculo espeluznante. El hombre, de espaldas a nosotros, miraba hacia el vacío de quienes lo contemplaban en el otro lado. Su rostro parecía esperar la violencia que de inmediato iba a sufrir, y hacía un evidente acopio de valor. Luego sucedió: uno tras otro los golpes cayeron sobre él, entre los gritos o la impotencia de quienes lo veíamos, cerrando los ojos para no seguir sufriendo nuestra propia dosis de dolor.

SI no se ha notado, hablo de la escena de la flagelación de la sangrienta Pasión de Cristo. La vi una tarde de domingo, en una sala semivacía, excepto por dos madres irresponsables y sus hijos menores de diez, tres o cuatro civiles más, y un buen número de sacerdotes y monjas, a rosario y llanto, ya imaginarán. A nadie se le ocurrió en ese momento supremo hacer un mohín de menosprecio al dolor de Aquel, ni siquiera a mi -entonces- atea ex-novia, quien lloró como el que más, transida por lo duro de la escena.

Claro, hubo algunas risas después, en un momento, el único cotidiano y familiar –la absurda escena de la mesa- pero nadie tuvo la idea de reírse mientras le daban vuelta a la cruz, o cuando Aquel gritaba suspendido de ella. A partir de lo que vi ayer, y comento enseguida, asumo que tiene que ver con el conocimiento universal de lo sucedido ese viernes hace dos mil años. Y a nadie lleva a las risas.

Ayer vi Ceguera, una peli que esperé con ganas desde el momento de las primeras promociones. Director latino en crecimiento, buenos actores, un librazo como base argumental, todo pintaba bien. De hecho la película no me disgustó completamente, aunque flojea en un punto que te corta un clímax final muy, pero muy diluido, tal vez –y lo comprobé- apto únicamente para los que leímos el citado librazo.

Vuelvo a la cinta ahora, pero tengo que decir algo que justifica plenamente el largo intro. No había visto a la gente reír sin sentido tantas veces en el cine en medio de escenas que de risibles no tienen absolutamente nada. En Ceguera –y mejor en el Ensayo sobre la Ceguera- leo  historias sobre la rutinización de la barbarie, la caotización de la sociedad sometida a lo inesperado, la banalización de siete mil años de civilización humana por un acaso que parece anular nuestra capacidad como especie para adaptarse. Nunca esperé sentir que además sirve para aflorar nuestra propia capacidad de banalizar la tragedia, y la desubicación de nuestro sentido del humor hasta la –para mí ahora es posible- carcajada en el Gólgota.

Grupos de ciegos rodeados de una montaña de porquería, caminando sin saber donde, tropezando penosamente con lo que no pueden ver; la especie humana privada del –está ahí demostrado- más fundamental de los sentidos, es objeto del escarnio público. ¿Error del director? Evidentemente: no supo manejar la tensión del argumento para provocar lo que debía en todos, no únicamente en los que sabíamos de que iba la historia. Tal vez este es el bajón más grave de la película, que por lo demás me entregó la atmósfera infecta e insoportable del Manicomio, y la locura masificada de la ciudad convertida en un habitáculo absurdo de calles abarrotadas y casas vacías.

Sí, la película tuvo un error. Pero el público es quien estaba realmente equivocado. Imagino que este es el costo de Magaly, Laura, I Bet You Will, Jackass y todos los triunfantes esfuerzos de la estupidez humana por banalizar el dolor, el ridículo y el absurdo. Lo han logrado, me rindo ante la evidencia. A la gente le importa nada lo que le pasa a nadie, excepto a ellos.

Y entonces la grita de la cinta y la novela se vuelven más insoportables para los oídos sensibles: ¿Y qué haremos si nos pasa a nosotros? ¿Esperamos ser el Pabellón 3 ardiendo, pagados con la misma moneda de dolor y menosprecio? Aunque fallida en parte, Ceguera, y mejor el libro –de lectura nunca antes más obligatoria- nos ponen ante la evidencia de toda la historia de la humanidad, ante todos los niveles de barbarie de que somos capaces, por miedo, por desprecio, por arrastre. Todos podemos ser el pabellón 3: sometidos por gusto, por necesidad o por mala suerte, a la extracción de nuestras más preciadas características humanas.